miércoles, 18 de febrero de 2015

Terrenos baldíos: sin ocupación pero con preocupación

Terrenos baldíos: sin ocupación pero con preocupación







En Temixco, Morelos, existe una infinidad de terrenos, que si bien tienen propietario, nadie se hace cargo de ellos. A simple vista, eso podría no competer a nadie; sin embargo, un terreno baldío si impacta a los habitantes del lugar, sobre todo cuando los terrenos son focos de infección. Los terrenos baldíos llegan a convertirse en tiraderos de basura comunitario y además de causar una mala vista al lugar, atrae animales que transmiten enfermedades como ratas e incluso diferentes clases de moscos (mosco del dengue entre ellos que 2014 fueron detectados 812 casos de dengue en Morelos). A pesar de que no se conviertan en basureros, el descuido de un terreno baldío genera maleza (plantas que crecen de forma silvestre y descontrolada) que se convierte en habitad de animales como ratas, serpientes, arañas, entre otras plagas que incluso llegan a ser venenosas y peligrosas para los habitantes pues se esparcen a otros terrenos.
Como información adicional, los terrenos baldíos pueden crear una devaluación de la propiedad si estos se encuentran en malas condiciones o descuidados.
Durante el mes de enero del 2015 se reportaron cuatro incendios de terrenos baldíos, a los cuales Bomberos de Cuernavaca y Protección Civil tuvo que asistir, entre la zona de Cuernavaca y Xochitepec que se propiciaron por una mala solución a este problema a la que muchas personas recurren: quemar los pastizales o hierba seca y la basura de los terrenos. Esta solución es muy utilizada ya que es mucho más fácil prender un cerillo  y esperar a que toda la basura desaparezca, sin embargo resulta una solución inútil y peligrosa por la poca preparación de las personas sobre cómo manejar el incendio o aplicar la técnica de hacer brechas para evitar la propagación del fuego como los agricultores lo hacen al final del cultivo aunque no siempre es una técnica efectiva. El ayuntamiento de Cuernavaca atendió 230  incendios a lo largo del año 2014 e indicó que el 90% de estos incendios fueron ocasionados por la quema de basura y maleza, además, esta acción no puede ser fácilmente regulada ya sea por la falta de dueño o por no poder probar quién fue el causante de ella. Otro de los problemas que la quema de basura en lotes baldíos trae consigo es la emisión de dióxido y monóxido de carbono, las cuales son responsables de enfermedades respiratorias y de severa contaminación al ambiente.
Una de las más brillantes soluciones es la conversión de terrenos baldíos a huertos comunitarios. En la zona Oriente de la Ciudad de México se han implementado acciones, por ejemplo en la delegación Iztapalapa donde se siembran hortalizas. Los huertos promueven el la economía local ya que los frutos pueden ser vendidos a bajor costo a la comunidad generando autosuficiencia. Con tres meses se logró convertir terrenos desolados a parcelas orgánicas  ya que con 1200 metros cuadraros se lograron cosechar 5.000 lechugas, 900 hojas de albahaca y 2.010 coliflores para beneficiar a más de 6 mil personas.
Existen cuerpos del gobierno como Protección Civil que tienen reglamentos de sanidad, como el artículo 265 aplicado a Cuernavaca donde indica que es obligación de los dueños mantener los terrenos baldíos en buen estado y limpios de basura o cualquier material incendiable y prohíbe la incineración de cualquier material al aire libre.  Inclusive se le destina un capital a la limpieza de los terrenos baldíos, sin embargo, el problema no acaba allí ya que en realidad existe poca vigilancia de parte del gobierno hasta no desatarse un incendio.
Pese a las regulaciones de instituciones del gobierno, el problema que la poca vigilancia de los terrenos baldíos es el resultado de una comunidad que se ve inmiscuida en sus propios asuntos. Cuantas veces más se adopta una postura de cuidar solo mi espacio personal a buscar el bien común. Respecto a eso, podría existir la respuesta de porqué ideas tan innovadoras como huertos comunitarios podrían no resultar efectivos a todas las comunidades. La poca participación de la comunidad es el más grande reto de la solución de un problema y es casi negligencia ya que a pesar de que conocemos de raíz un problema, no se hace nada para solucionarlo ya sea por falta de tiempo (directamente relacionada con falta de organización) o simplemente por la destructora de cada actividad: la flojera.
La falta de organización es otro de los retos a los que enfrenta la solución de terrenos baldíos ya que si bien la comunidad no cuente con el tiempo disponible para un huerto, si podría dedicar un tiempo a la limpieza de la mayoría. Basta solo una vez para limpiarlos completamente y compromiso para evitar volver a ensuciarlo después de eso, el mantenimiento de estas áreas es mucho más fácil. La interacción es el comienzo inmediato para empezar a trabar todos juntos en la comunidada